Translate

lunes, 7 de septiembre de 2015

Literatura costarricense contemporánea

Novela


1. Las Posesiones, Carlos Alvarado Quesada, Uruk Editores

Por Jorge Méndez- Limbrick para Literofilia


Carlos Alvarado, es quizá uno de los escritores jóvenes más prometedores de su generación. Siempre le he admirado su agudeza como narrador: una literatura inteligente, de fino humor, de técnicas narrativas impecables. Desde “La historia de Cornelius Brown”, con la que ganó el Joven Creación y en la que fui jurado siempre he apostado a su obra narrativa. En el 2012, Carlos Alvarado, publica “Las posesiones”. Una obra que se apoya en lo histórico pero, que tampoco pretende novelar la historia. Sino, que partiendo de hechos concretos, Alvarado va creando ese cosmos literario que llamamos novela. “Las posesiones” nos hace meditar en la condición humana, en las vejaciones humanas, el sentido de la vida y quizá lo más importante, en hechos atroces que no se deberán de repetir nunca más.


2. En la Oscurana, Rodrigo Soto, Ediciones Lanzallamas


Por Flora Ovares para Literofilia 


La novela “En la oscurana”de Rodrigo Soto  desarrolla anteriores obsesiones del autor, como el papel del azar y la responsabilidad individual.  Resultan muy interesantes la construcción de la instancia narrativa y la creación de un personaje-narrador totalmente creíble y convincente. La trama presenta ribetes policíacos, que se integran a una visión de los diversos sectores sociales más amplia que la lograda en otras obras del autor.  A la vez, la novela deja  ver un cuidadoso trabajo con el lenguaje literario. En fin, una obra madura y hecha con seriedad y que se lee con gusto Hay que agregar que la edición de Lanzallamas es excelente,  impecable.






3. Ojos de muertos, Guillermo Fernández, Uruk Editores 


Por Emilia Fallas para Literofilia


“Ojos de muertos” es un libro que merece ser considerado dentro de los mejores del 2012, pues logra llevar al lector a dar un paseo por fragmentaciones en cuanto a la linealidad narrativa: con distintas provocaciones desde el discurso,  a partir de los  acontecimientos y los diálogos.  A pesar de esa discontinuidad,  hace que el lector no pierda el interés de seguir buscando ese hilo del acontecimiento original y las respuestas a cada reflexión o pregunta existencial que conlleva cada provocación y circunstancia. Dentro de la discontinuidad de la línea narrativa alrededor del tema hay puntos ordenadores del discurso que lleva a la reflexión de temas y subtemas existenciales. Esto es una experimentación interesante que se logra bien con la narración del libro y que parte de un esquema de la percepción realista, pero integra muy bien la ficción.
La caracterización de los personajes es interesante también, pues ellos oscilan entre las dualidades humanas; por ejemplo, Pablo se mueve entre lo burdo —algunas veces— y lo sensible y reflexivo, otras: como representación de las confrontaciones existenciales que sacuden a la sociedad urbana moderna, y que, también, se presenta en los otros personajes.  

4. Rafael Ángel Herra, D. Juan de los manjares, Alfaguara

Por Gustavo A. Chaves (Áncora, La Nación)


 (…) “D. Juan de los manjares”, contiene un cierto “realismo” que de entrada la distingue de todo el trabajo previo de Herra: un macho seductor, de profesión publicista, se ve inesperadamente envuelto en los asesinatos de varias mujeres, cometidos todos con un cuchillo de cocina. El lector tendrá tiempo de sobra para descubrir que, junto con los bares josefinos y la cama de nuestro héroe, la cocina es el espacio central de esta historia de placeres y violencia. (…) Aquí, una vez más, Herra nos deja un guiño característico y abre la posibilidad de que seamos nosotros, voyeurs envidiosos y prestos a gozar del mal ajeno, quienes aportemos el golpe final a esta novela que –más por obsesión que por autoplagio– bien podría volver a llamarse Viaje al reino de los deseos.




5. Avancari, Santiago Porras, Editorial de la Universidad Estatal a Distancia, EUNED





No hay comentarios:

Publicar un comentario